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CALIFORNIA, la cuna del surf moderno….
Llegamos a San Diego por la noche, agotados de nosecuantas horas de viaje.
En el aeropuerto, Álvaro y Raúl Molina nos vinieron a buscar. No les avisé de que venía Jorge Diaz “Morton” y realmente la sorpresa que se llevaron no la paga ni mastercard.
De camino a su y ahora nuestra, casa en Carmen Valley, paramos a comer una burguer.
Agotados nos dormimos tras contarnos algunas batallas. Jetlack a las 6 de la mañana… menos mal que fui con Jorge, así no me tomé solo el desayuno. Por la mañana, ya tenía ganas de olas, pero no tenía tabla, así que Álvaro me dejo el Craiglist – san diego – encinitas – tablas de surf.
En 20 minutos compramos 2 tablas de surf por 80 $, yo no conocía craiglist, pero es increíble, casi sin desayunar y ya tenía tabla ¡¡¡ Nos fuimos a una tienda comprar un invento y ya estaba listo para surfear. Hasta la tarde me tocó esperar, Álvaro y Raúl (OROFILMS) estaban allí para grabar al equipo español DC de skate, menudos máquinas estos chavales ¡¡¡, el video será un éxito en España y en todos los lugares donde se vea.
Fuimos a grabar a un colegio, donde había stopers (piezas de metal ancladas a los bordillos para impedir patinar) por todos lados, menos en los bordillos más altos… donde le daban estos mákinas: Bruno, Chusin, Gafis … , una delicia verlo.
El primer baño nos lo dimos en La Jolla, una playa cerca de la universidad, con los típicos malecones de madera.El agua fresquita y las olas pequeñas pero buenas, lo gozamos hasta que se fue el sol. Uno no para de coger olas en estas playas, son perfectas y hay picos por todos lados, pero lo que más me sorprendió fue ver a unas focas surfeando entre nosotros. Asusta un poco ver un bicho tan grande y tan cerca, tenía una foca a 40 cm, mirándome con su cara simpática y disfrutando también de las olas…. Esto es vida ¡¡.
De allí nos fuimos a casa, cenando una típica hamburguesa de la zona…. La casa la teníamos en un lugar privilegiado, pegada a la Reserva Federal de Torrey Pines. A 400 metros de la playa y rodeados de chaletos, jardines y el parque natural. Por la noche, los racoons o mapaches que se dedican a rebuscar en la basura, pasan por nuestro jardín.
A la mañana siguiente, un colibrí pasa también por el jardín…. Tras desayunar, nos vamos andando a conocer la playa del barrio: ardillas, pelícanos, garzas, garcetas, ánades…. Esto parece un zoo. Me dí un baño en la playa de casa, pero las olas no eran muy buenas. Por la tarde, subimos un poco a Encinitas, donde una aleta me acojonó lo suficiente para largarme a la orilla…. Con más calma, me di cuenta que era un delfín, dos… un montón de delfines surfeando a nuestro lado….
Las olas son tranquilas, con un periodo muy largo y una calma del mar que hace honor a su nombre: pacífico. Es ideal para el surf, aunque te caigas en una espuma aparentemente asesina, te suelta sin mayor problema en la primera lavadora. A lo largo de toda la costa, multitud de picos, siempre con gente, pero donde siempre hay sitio. Normalmente no hay grupos de surferos, la gente aquí surfea sola o como mucho con un colega. Puedes ver gente de todas las edades y como hay olas para todos no hay malos rollos en el agua.
La cultura del surf y el skate se respira por todos lados. Cada día exploramos una playa nueva, gozando cada baño.
Un día, salí solo en busca del Chuli y conocí la mejor playa de la zona, nuestro secret-point; picos tipo uña, con el mar casi siempre como una balsa de aceite….. un manjar.
El resto de días, fue la playa que más surfeamos… en cada baño, como siempre, no estábamos solos. Uno de los baños, dejé de surfear…. Dejaba pasar las olas mientras no perdía detalle de las ballenas que saltaban en mar abierto… menudo surfing ¡¡¡¡
Esto hay que descubrirlo, es un viaje imprescindible.